Madres de bodega

Siempre he creído que quien es madre o padre de familia… quien lo es por convicción y no por haber satisfecho una actividad fisiológica o cubrir un requisito social, debe experimentar empatía con otros padres o madres, particularmente si estos han sufrido la pérdida de un hijo o hija.
Dicen que ningún dolor en el mundo supera a este, máxime si tras la muerte de ese ser gestado en nuestras entrañas ha sido producto de un crimen, sea o no producido por una negligencia.
La empatía es una capacidad supuestamente nata de ponerse en los zapatos del otro. Cuando uno contempla el dolor de una madre ante la pérdida de un hijo, no puede evitar asociar a ese hijo muerto con el propio. Tan vulnerable a la enfermedad o a la muerte –particularmente si esta se da en condiciones trágicas- es un niño rico como un niño pobre. El secuestro de un niño rico –que es a lo que comúnmente se exponen los hijos de familias pudientes- indigna y duele lo mismo a otro empresario, cuyo vástago pudiera correr la misma suerte, que a la señora que vende aguacates en un mercado.
Supondríase, pues, que una mujer de clase alta es perfectamente capaz de conmoverse ante el dolor de una madre de clase inferior, económicamente hablando, claro, que llora a gritos la muerte de un hijo que hacía apenas unas horas cantaba y reía sobre su regazo.
Pero los hechos suscitados en Hermosillo, al margen de la tragedia que supone el que 48 bebés hayan muerto de la forma más espantosa en la que puede morir un ser humano –quemados-, parecieran demostrar lo contrario: para las propietarias de la guardería, Sandra Téllez Nieves, Marcia Matilde Altagracia Gómez del Campo Tonella y María de los Ángeles Félix Bours, sí cuentan las clases sociales al momento de ejercer su maternidad.
Me refiero concretamente a las mujeres porque, culturalmente, somos nosotras las más familiarizadas con las actividades y rutinas que conllevan la crianza de los bebés, lo cual no significa que los esposos de tan distinguidas damas sean menos culpables que ellas.
Una mujer que ama a sus hijos, con amor desinteresado y no como pose para la instantánea de una sección de Sociales, los ve reflejados en cualquier criatura, incluyendo aquellos que piden limosna en la calle. Una madre por vocación, que decide aceptar la enorme responsabilidad de velar por el bienestar de otros niños, en quienes, se supone, debiera ver reflejados a sus hijos, y cuenta además con el capital necesario –suficiente- para brindar un servicio de vital importancia en nuestros días en que padre y madre se ven forzados a luchar por el sustento, no los hacina en una bodega inmunda ni los expone, con una temperatura de hasta 50 grados, al exiguo y hasta nocivo alivio que supone un cooler viejo. Estamos hablando de personas con la capacidad económica suficiente para haber adquirido una bonita casa o mandarla construir y rodear a sus “clientes” de todas las comodidades posibles, y esto incluiría, dadas las circunstancias climáticas tan extremas de Hermosillo, un aire acondicionado.
Desde el preciso instante en que estas señoras optaron por lucrar con la necesidad de las madres trabajadoras, ellas, que ignoran lo que es buscar el pan para sus hijos (y sin embargo lo intuyen), tomando, para tal fin, un lugar a todas luces inadecuado para tal función, manifestando de entrada un desprecio inconmensurable tanto por los niños como por sus madres, que muchas veces no tienen de otra, y encima de todo cobrarles $700. 00 por un servicio que no lo amerita, ni en calidad ni en legalidad, pues se trata de un servicio que debiera ser GRATUITO –se supone que para eso pagamos impuestos- nos hacemos una idea de la clase de seres que son estas personas que, de entrada, no pueden llamarse “madres”.
Mujeres como estas no pueden amar a sus propios hijos. Aman, acaso, lo que estos representan: status, perpetuación de la riqueza, pretexto para salir en las páginas de Sociales… o la afirmación de ser señoras de quienes son, porque para ellas lo mejor que les ha pasado en la vida, sí, es haber sido madres, pero porque ello las afianza en su calidad de esposas de hombres influyentes con posibilidad de coronarlas como directoras del DIF o alguno de esos cargos con los que se entretiene a las inútiles Primeras Damas.
Sandra, Marcia, Ángeles… Lourdes, esposa de Bours, les hablo de tú a las cuatro porque ninguna merece mi respeto, ni como periodista ni como mujer, ya no digamos como madre. Ustedes pertenecen a ese estereotipo de mujer sumisa que las feministas combaten porque no son otra cosa que perpetuadoras del machismo, peor aún: negadoras de lo que el trabajo de las mujeres representa para la sociedad actual y del que ustedes no tienen la menor idea de ser deudoras, porque creen que con salir bonitas en la foto y lucir sus mejores galas ya cumplieron su deber como “señoras de”. Ante la desgracia que su ambición desmedida ha provocado en otras mujeres exactamente iguales a ustedes, de quienes solo las separa un montón de ceros en una cuenta bancaria y el azar de haber nacido en cuna de oro, se han limitado a enarbolar su pequeño discurso de ofendidas señoras de casta y esconderse como las delincuentes de collar de perlas que son: culpables de la muerte de 48 criaturas… culpables de servir de herramienta a las ambiciones asimismo desmedidas de sus esposos… culpables de secundar a estos en sus canalladas… culpables de avergonzar a las mujeres del mundo entero con una insensibilidad que no puede ser sino producto de la estupidez.
Escondánse en el último rincón del mundo señoras, que allá donde vayan serán reconocidas y repudiadas por haber propiciado la desgracia de 48 bebés que eran exactamente iguales a sus propios hijos: seres humanos. Su conciencia, que supongo tienen, no las dejará dormir en paz, ni siquiera en la habitación del hotel más caro del mundo.
A veces, la maternidad es una casualidad… un medio para alcanzar un propósito mezquino… una obligación principesca… algunas reinas de la historia han servido de horno para que en ellas se geste el príncipe consorte y nada más. Ni ellas mismas saben que son humanas, ¿cómo exigirles entonces la más elemental solidaridad de género?

"Si gana el PRI en Sonora, no será otra cosa que fraude": Alejandro Oláis Olivas

Por: EVE GIL
La tragedia de la guardería ABC de Hermosillo, sorprendió al periodista sonorense Alejandro Olais Olivas (Huatabampo, 1948) dando los toques finales a su libro Sonora, la diferencia, donde desarrolla la crónica de los diversos sexenios que han marcado la historia de su estado, incluyendo el del ingeniero José Eduardo Robinson Bours Castelo, nombre completo del gobernador actual. Le pregunto al señor Olais por qué el gobernador sonorense optó por omitir el “Robinson”, siendo que de siempre se le ha conocido por su apellido compuesto de origen sajón. La respuesta me deja perpleja: “Porque se enteró de que “Robinson” era apellido de negros y él es muy clasista, por decir lo menos.”
Lo que Olais Olivas expone en su libro, al margen de los recientes acontecimientos que dejaron al descubierto una maraña de complicidades, así como la desvergonzada práctica del nepotismo que provoca comparar al actual gobierno sonorense con las rancias aristocracias europeas, nos presenta la radiografía de un gobernador que hace parecer a Mario Marín –mejor conocido como Gober Precioso- y a Ulises Ruiz como niños de pecho: ante la muerte de 46 criaturas en un incendio producido por la indiferencia de los propietarios de la “guardería” –donde por cierto se cobraban $700 mensuales por un servicio que se supondría gratuito-, Bours se preocupó más por deslindarse –y deslindar a su parentela, co-dueños del “negocio”- del siniestro, pasándole la “bolita” al gobierno federal, que por brindar la elemental asistencia médica, emocional y económica a los deudos, no digamos ya procurarles justicia. El libro de Olais está lleno de ejemplos de la incapacidad del ingeniero (Robinson) Bours para ponerse en los zapatos de los que sufren –y esto, insisto, lo redactó mucho antes de los hechos de la guardería ABC-:
“La insensibilidad ante los dramas humanos, al margen del nivel, afloró en la muerte de la joven obrera obregonense de 24 años de edad, Samantha Quintero Armenta, fallecida el 28 de noviembre de 2005 en el hospital Episcopal Saint Luke’s al no poder reunir 539 mil dólares para un transplante de corazón, enviando el ejecutivo 50 mil pesos, de parte del DIF, a un maratón donde los sonorenses aportaron 183,000 dólares y aunque el cardiólogo pedía el aval del Gobierno del Estado para la intervención quirúrgica de emergencia, Robinson nunca contestó las llamadas de los atribulados padres Gilberto y Sandra Luz Armenta de Quintero.”
Quien realiza este retrato de un gobernador sonorense que nada pide en autoritarismo, crueldad y extravagancia a ciertos emperadores romanos, es un periodista con 44 años en funciones y un curriculum impresionante, que tuvo que exiliarse tras reiteradas amenazas de muerte por parte del citado (Robinson) Bours, peor aún, una vez exiliado continuó siendo perseguido. Las influencias robinsonianas lo alcanzaron hasta el estado de Sinaloa: “Fue la peor humillación que sufrí tras cuatro décadas de ejercicio periodístico: tener que alejarme de mi familia durante cuatro años, luego de cerrarnos el semanario TIEMPO, que era mi patrimonio familiar y perseguirme hasta Sinaloa, solicitándole personalmente Robinson a Jesús Alberto Aguilar Padilla que me echara de ahí. Vine a dar a la ciudad de México, donde al parecer no pudieron alcanzarme los tentáculos de Robinson. Aquí inicié la redacción de este libro.” El autoritarismo de Bours se refleja en su empeño de cerrar un semanario para zanjar una cuenta personal, o en su despido a un subordinado por llamarlo a su celular cuando se encontraba de mal humor y, peor, perseguir a este cuando encontró acomodo en otro lugar.
Es un hecho que la prensa sonorense se encuentra amordazada. Y si bien es ya tradición el condicionamiento de la libertad de expresión en Sonora, en ningún otro sexenio se había visto tantos periódicos cerrados, ni tantas voces silenciadas. Los medios locales han abordado los hechos de la guardería ABC, con un tiento exagerado, procurando no rozar ni con el pétalo de una flor el nombre del gobernador –solo los medios electrónicos han sido contundentes en su denuncia-, y esto ha encendido la indignación del pueblo de Sonora, muy especialmente de los padres que perdieron a sus bebés en ese incendio provocado por la negligencia criminal de hacinar a 200 niños en un lugar con techo de lámina y recubierto de poliuterano. Olais Olivas alcanzó a agregar en su libro un comentario respecto a la tragedia, a manera de corolario.
Por si todo lo anterior no bastara –y hay mucho más, que el espacio no nos permite reproducir-Bours impuso a la mala a su candidato a la gubernatura, Alfonso Elías Serrano, de quien Oláis Olivas dice “es buen muchacho”, por encima de quien los sonorenses clamaban unánimemente como próximo gobernador, el por hoy presidente municipal de Hermosillo, Ernesto Gándara Camou. Es muy posible que los votantes se vuelquen en las urnas por el candidato panista, el joven y carismático Guillermo Padrés Elías –primo distanciado del priísta-, máxime tras los últimos hechos… esto, claro, si no se recurre al fraude electoral, como afirma Oláis hiciera el propio Bours contra el panista Ramón Corral: “Gándara también es buen muchacho, pero en otro sentido… a él no hubiera podido manejarlo –explica Oláis- a través de Elías, Bours pretende perpetuarse en el poder y continuar tomando decisiones. Si llegara a ganar el PRI en Sonora, en medio de la situación que se está viviendo en el estado, con tanta gente indignada, no será otra cosa que un nuevo fraude electoral.”
Olais, como se habrá visto, insiste en referirse a Bours Castelo como “Robinson”, y en privado como “chapito”, por lo que en Sonora se considera baja estatura para un varón, 1.75.

El traje nuevo del Gobernador

Por: Miguel Ángel Avilés
avilesdivan@hotmail.com
Hace muchos años había un Gobernador tan aficionado a los trajes nuevos que, muy fachoso él, gastaba todas sus rentas en vestir con la máxima elegancia.
No se interesaba por sus soldados ni por el teatro, ni le gustaba salir de paseo por el campo, a menos que fuera para lucir sus trajes nuevos o montar a caballo y hacer sus cabalgatas. Tenía un vestido distinto para cada hora del día, y para cada conferencia de prensa y de la misma manera que se dice de un rey: “Está en el Consejo”, de nuestro hombre se decía: “El Gobernador está en el vestuario”.
La ciudad del sol en que vivía el Gobernador era muy alegre y bulliciosa; eso sí: con un montón de calor y con baches por aquí y por allá. Todos los días llegaban a ella muchísimos extranjeros, y gente que quería cruzar para el otro lado y una vez, cuando al gobernador ya le quedaban sólo unos meses en su cargo, se presentaron dos truhanes que se hacían pasar por tejedores, asegurando que hacian teguas y sabían tejer las más maravillosas telas. No solamente los colores y los dibujos eran hermosísimos, sino que las prendas con ellas confeccionadas poseían la milagrosa virtud de ser invisibles a toda persona que no fuera apta para su cargo o que fuera irremediablemente estúpida.
-¡ah jodido!, deben ser vestidos magníficos! -pensó el Gobernador-. Si los tuviese, podría averiguar qué elementos de mi gobierno y del PRI SONORA son ineptos para el cargo que ocupan. Podría distinguir entre los inteligentes y los tontos. Nada, que se pongan enseguida a tejer la tela-. Y mandó abonar a los dos pícaros un buen adelanto en metálico y varias cajas de huevo repletas de…huevo para que pusieran manos a la obra cuanto antes.
Ellos montaron un telar y, al igual como lo hacen los diputados, simularon que trabajaban; pero no tenían nada en la máquina. A pesar de ello, se hicieron suministrar las sedas más finas y el oro de mejor calidad, que se embolsaron bonitamente, mientras seguían haciendo como que trabajaban en los telares vacíos hasta muy entrada la noche.
Me gustaría saber si avanzan con la tela-, pensó el Gobernador. Pero había una cuestión que lo tenía un tanto cohibido, a saber, que un hombre que fuera estúpido o inepto para su cargo no podría ver lo que estaban tejiendo. No es que temiera por sí mismo; sobre este punto estaba tranquilo; pero, por si acaso, prefería enviar primero a otro, para cerciorarse de cómo andaban las cosas. Todos los habitantes de la ciudad estaban informados de la particular virtud de aquella tela, y todos estaban impacientes por ver hasta qué punto su vecino era estúpido o incapaz.
“Enviaré a mi hombre de confianza a que visite a los tejedores” pensó el Gobernador-. Aunque su cara no le ayude, es un hombre honrado y el más indicado para juzgar de las cualidades de la tela, pues tiene talento, y no hay quien desempeñe el cargo como él”.
El Chino Lam se presentó pues, en la sala ocupada por los dos embaucadores, los cuales seguían trabajando en los telares vacíos. “¡Dios nos ampare!” – Exclamó el dirigente de YO CON SONORA para sus adentros, abriendo sus rasgados ojos como naranjas agrias -. “¡Pero si no veo nada!”. Sin embargo, no soltó palabra.
Los dos fulleros le rogaron que se acercase y le preguntaron si no encontraba magníficos el color rojo y el dibujo con el venado y el escudo de Sonora. Le señalaban el telar vacío, y el pobre Chino seguía con los ojos desencajados, pero sin ver nada, puesto que nada había. “¡Dios santo!” -pensó-. ¿Seré tonto acaso? Jamás lo hubiera creído, y nadie tiene que saberlo. ¿Es posible que sea tan inútil para el cargo como “El Pano”, “El Basaldúa, “El Ulises Cristópulos” “El Maloro”, “El Bebo”, “El Pato” y “la Flor? No, desde luego no puedo decir que no he visto la tela.
-¿Qué? ¿No dice Vuecencia nada del tejido? -preguntó uno de los tejedores.
-¡Oh, precioso, maravilloso! -respondió el chino mirando a través de los lentes Ray Ban que se había puesto para no ser reconocido-. ¡Qué dibujo y qué colores! Desde luego, diré al Gobernador que me ha gustado extraordinariamente.
-Nos da una buena alegría -respondieron los dos tejedores, dándole los nombres de los colores y describiéndole el raro dibujo. El ex secretario tuvo buen cuidado de quedarse las explicaciones en la memoria para poder repetirlas al Gobernador; y así lo hizo.
Los estafadores, dando machetazo a caballo de espadas, pidieron entonces más dinero, seda y oro, ya que lo necesitaban para seguir tejiendo. Todo fue a parar a sus bolsillos, pues ni una hebra se empleó en el telar, y ellos continuaron, como antes, trabajando en las máquinas vacías, allá en un rincón de unas escombrosas oficinas de la Secretaría de Hacienda que alguna vez fue usada para guardar importantes documentos que un buen día terminaron por quemarse a causa de una chispa de un cooler -dijeron los voceros del gobernador-o de una explosión-consignaba el habla popular- que a su vez incendió de inmediato el techo de una guardería subrogada por el IMSS a unos acaudalados entre los que se encontraba una pariente de Margarita Zavala, la esposa del Primer Mandatario de la Nación y que servía para embodegar a cientos de niños de los cuales 47 fallecieron y muchos mas quedaron heridos en ese inolvidable incendio que la ciudad del sol y todo el mundo no olvidará por siempre.
Fue así como poco después el Gobernador envió a otro funcionario de su confianza, -Roberto Rubial Astiazarán, el Presidente del PRI Estatal- a inspeccionar el estado de la tela e informarse de si quedaría pronto lista. Al segundo le ocurrió lo que al primero; miró y miró, pero como en el telar no había nada, nada pudo ver.
-¿Verdad que es una tela bonita? -preguntaron los dos tramposos, señalando y explicando el precioso dibujo que no existía.
“Yo no soy tonto -pensó el Chico Maravilla-, y el empleo que tengo no lo suelto. Sería muy fastidioso. Es preciso que nadie se dé cuenta”. Y se deshizo en alabanzas de la tela que no veía, y ponderó su entusiasmo por aquellos hermosos colores y aquel soberbio dibujo.
-¡Es digno de admiración! -dijo al Gobernador.
Todos los moradores de la capital de Sonora hablaban de la magnífica tela, tanto, que el Gobernador quiso verla con sus propios ojos antes de que la sacasen del telar. Seguido de una multitud de personajes escogidos, entre los cuales figuraban los dos probos funcionarios de marras además del Vaquero y el resto de la fórmula priista, se encaminó hasta aquella bodega abandonada donde paraban los pícaros, los cuales continuaban tejiendo con todas sus fuerzas, aunque sin hebras ni hilados.
-¿Verdad que es admirable? -preguntaron los dos honrados dignatarios-. Fíjese Vuestra Majestad en estos colores y estos dibujos -y señalaban el telar vacío, creyendo que los demás veían la tela.
“¡Cómo! -pensó el Gobernador-. ¡Yo no veo nada! ¡Esto es terrible! ¿Seré tan tonto? ¿Acaso no sirvo para Gobernador y menos para candidato a la Presidencia de la República? Sería espantoso, con que cara podría yo ver a Elba Esther Gordillo”.
-¡Oh, sí, es muy bonita! -dijo-. Me gusta, la apruebo-. Y con un gesto de agrado miraba el telar vacío; no quería confesar que no veía nada.
Todos los componentes de su séquito miraban y remiraban, pero ninguno sacaba nada en limpio; no obstante, todo era exclamar, como el Gobernador: -¡oh, qué bonito!-, y le aconsejaron que estrenase los vestidos confeccionados con aquella tela en la procesión que debía celebrarse próximamente. -¡Es preciosa, elegantísima, estupenda!- corría de boca en boca, y todo el mundo parecía extasiado con ella.
El Gobernador concedió una condecoración a cada uno de los dos bribones para que se las prendieran en el ojal, y los nombró tejedores imperiales y les entregó la medalla “orgullosamente Sonorense” y les regaló de pasó un Paquete Sonora con carne clasificada, machaca, Bacanora, coyotas, Jamoncillos y chiltepines.
Durante toda la noche que precedió al día de la fiesta, los dos embaucadores estuvieron levantados al calor del bacanora, sin prender el cooler y con dieciséis lámparas encendidas, para que la gente viese que trabajaban activamente en la confección de los nuevos vestidos del Soberano. Simularon quitar la tela del telar, cortarla con grandes tijeras y coserla con agujas sin hebra; finalmente, dijeron: -¡Por fin, el vestido está listo!
Llegó el Gobernador en compañía de sus caballeros principales y un manchón de reporteros, y los dos truhanes, levantando los brazos como si sostuviesen algo, dijeron:
-Esto son los pantalones. Ahí está la casaca. -Aquí tienen el manto... Las prendas son ligeras como si fuesen de telaraña y chiquita como si fueran para un niño de esos que fallecieron el inolvidable 5 de Junio; uno creería no llevar nada sobre el cuerpo, más precisamente esto es lo bueno de la tela.
-¡Sí! -consintieron todos los cortesanos, a pesar de que no veían nada, pues nada había.
-¿Quiere dignarse Vuestra Majestad a quitarse el traje que lleva -dijeron los dos bribones- para que podamos vestirle el nuevo delante del espejo?
Quitose el Gobernador sus prendas, y los dos simularon ponerle las diversas piezas del vestido nuevo, que pretendían haber terminado poco antes. Y agarrando al Gobernador por la cintura, hicieron como si le atasen algo, la cola seguramente; y el Monarca todo era dar vueltas ante el espejo.
-¡Dios, y qué bien le sienta, le va estupendamente! -exclamaban todos-. ¡Vaya dibujo y vaya colores! ¡Es un traje precioso!
-El palio bajo el cual irá Vuestra Majestad durante la procesión, aguarda ya en la calle Rosales - anunció El Rorro, legendario maestro de Ceremonias.
-Muy bien, estoy a punto -dijo el Gobernador-. ¿Verdad que me sienta bien? - y volviose una vez más de cara al espejo, para que todos creyeran que veía el vestido.
Los chicos de la sub 17, es decir esos críos que componen la fórmula priista tales como “El Pano”, “El Basaldúa”, “El Ulises Cristópulos”, “El Maloro”, “El Bebo”, “El Pato” y “La Flor”, eran los encargados de sostener la cola y bajaron las manos al suelo como para levantarla, y avanzaron con ademán de sostener algo en el aire; por nada del mundo hubieran confesado que no veían nada. Y de este modo echó a andar el Gobernador bajo el magnífico palio, mientras el gentío, desde la calle Rosales y las ventanas, decía:
-¡Qué preciosos son los vestidos nuevos del Gobernador! ¡Qué magnífica cola! ¡Qué hermoso es todo!, expresaban extasiados los arzobispos Carlos Quintero Arce y José Ulises Macias, quienes ahí mismo planearon publicar al día siguiente un desplegado en la prensa para felicitar al gober por tan hermosísimos atuendos.
Nadie permitía que los demás se diesen cuenta de que nada veía, para no ser tenido por incapaz en su cargo o por estúpido. Ningún traje del Monarca había tenido tanto éxito como aquél.
-¡Pero si no lleva nada! -exclamó de pronto un niño de la colonia Y GRIEGA, de esos a los que la actual candidata del PRI, Flor Ayala Robles Linares,les llamaba “mugrosos” cuando dirigió al DIF estatal y que se caracterizaba por su altivez y prepotencia hacia la gente humilde que acudía a su oficina pero nomás recibía de ella su desaire.
-¡Dios bendito, escuchen la voz de la inocencia! -dijo su padre, un ex trabajador de COMERCIAL VH; y todo el mundo se fue repitiendo al oído lo que acababa de decir el pequeño.
-¡No lleva nada; es un chiquillo el que dice que no lleva nada!
-¡Pero si no lleva nada! -gritó, al fin, el pueblo entero. ¡¡¡¡el Gobernador va desnudo!!!!.
Aquello inquietó al Gobernador, pues barruntaba que el pueblo tenía razón; mas pensó: “Hay que aguantar hasta el fin, que ya me quedan unos meses y si gana el vaquero me quedarán de perdida otros veinte años mas”. Y siguió más altivo que antes; y la ayuda de cámaras empresariales, la oligarquía, la iglesia y una parte de la prensa, continuaron sosteniendo la inexistente cola hasta que terminó el sexenio.
Después de eso, este hombre aparentemente probo, significó la nada.
FIN

Imágenes de la indignación/ Cortesía: CONTACTOX





EL DIVAN

Miguel Ángel Avilés
avilésdivan@hotmail.com


GUARDERÍA ABC: LA PRIMERA MARCHA…

Justo en el corazón de la ciudad se encendió la primera vela. Enseguida se encendieron más y en el ambiente quedó un olor a cera fúnebre. La marcha había salido una hora antes desde la guardería ABC, el lugar de la tragedia y para las 7:00 de la tarde el contingente atravesaba el vado del río para encontrarse con el cerro de la campana y, a sus pies, las instalaciones de la Procuraduría General de Justicia: la misma.
Ahí, como durante el trayecto, otro montón de gente se sumó al tumulto. Sólo se escuchaban los murmullos y un ruido largo como de silencio.
Apenas era el quinto día de la desdicha, del amargo recuerdo donde murieron cuarenta y cuatro niños por el humo y por el fuego.
En esa marcha: la rabia, en esa marcha: el coraje, en esa marcha: las lágrimas y el color blanco de paz y de pureza como la que tenían cada uno de los niños hasta antes que ardiera todo el almacén que se utilizaba como guardería.
5 de Junio de 2009, repítanlo una y otra vez para que no se olvide nunca.
Hermosillo está consternado. Sus habitantes están consternados. Tuvo que ser la muerte los que los sacara a la calle.
La cita era a las 6 de la tarde, una tarde ardorosa que recibía a hombre y mujeres y niños a las afueras de la Guardería ABC, subrogada por el IMSS a una familia de pudientes.
Los carros se ven unos a otros. El tránsito a esa hora pico se embotella. El sol, como el fuego, empieza a buscar refugio.
La cara de un niño se levanta en esa foto que lleva esa joven que marcha sin decir nada mirando un punto fijo.
“México llora por la ambición de unos cuantos”
Otra manta de fino material acusa al IMSS. Un letrero en la espalda de dos muchachas reprueba la corrupción y exige justicia. Otro acusa al Gobernador del Estado Eduardo Bours. La marcha avanza y paraliza el tráfico. Los cuerpos de policía se concentran en cada crucero en cada cuadra. De las radios de las motocicletas salen órdenes y claves descompuestas.
5 de Junio de 2009, repítanlo una y otra vez para que no se olvide nunca.
Un señor encorvado camina a paso lento con la ayuda de su bastón pero no baja la guardia. En las aceras la gente observa solidaría y mitotera, en las esquinas otras tantas se van sumando, se van sumando.
El nombre de la niña Lucía Guadalupe Carrillo Campos se lee grabado en una cartulina. En otra sus fotos y otra vez su nombre: Lucía Guadalupe Carrillo Campos.
“Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, hágase tu voluntad aquí en la tierra como en el cielo…”.
Ya se ve la capilla San José. Pasamos los barrios de tierra y polvo. Ya del sol casi nomás queda un pedazo. Pasamos la capilla San José y como salidos de la indignación, dos voluntarios desde su carro de viejo modelo reparten agua a los sedientos.
5 de Junio de 2009: repítanlo una y otra vez para que no se olvide nunca.
¿Quién atiende las pérdidas? ¿Quién la frustración y la impotencia? ¿Quién la herida para siempre?
Fuera! Fuera! gritan las voces disparejas a Petra Santos. Los partidos quieren acarrear agua para sus molinos pero los buitres se ven obligados a volar por donde llegaron.
Ahí se agazapan otros: los que quieren que no se toque a un responsable. Traen todo preparado, cargan mantas elegantes contra el IMSS, no quieren insultos para Bours.
Un garrafón con agua de sandía refresca de nuevo las gargantas. Villa de Seris también tiene algo que decir. Por ahí, por acá otros se van metiendo en las filas desordenadas.
Prensa de todas partes atrapa a la señora y a su hijo, al gringo que no baja su letrero: Catrina Bush, ABC Bours. Radio Bemba también ahí está de nuevo dando voz a los que no la tienen.

Pimpon es un muñeco
muy guapo y de cartón
se lava las manitas ♫
con agua y con jabón ♫
se desenreda el pelo ♫
con peine de marfil
y aunque se de estirones
no llora ni hace así

Son canciones para ellos: los que ahí están, los que no están, los que se fueron: niños dormidos, niños quemados, niños de humo, niños de ardor y de lamento.

En la tienda hay, en la tienda hay
un periquito azul
entre 2 pajaritos ♫
es muy popular ♫
y platicador ♫
y tambien muy bonito
buenos días (y aplaudían) ♫ ♫ ♫
buenos días (y aplaudían)
así nos saludaremos
buenas noches (y otras aplaudían)
buenas noches (y la señoras aplaudían)
así nos despediremos.

No, ya no cante, señora, ya no cante: su canción me duele. Ande, mejor tome un globo blanco, ande. Son para usted, ande, tomé uno y reparta los demás.
El desfile avanza y crece. Si lo ves hacía atrás apenas se divisa la última gente, si lo ves hacia adelante ya dejó el boulevard Vildósola y enfila por La Rosales.
5 de Junio de 2009, repítanlo una y otra vez para que no se olvide nunca.
¿Tres mil? ¿cinco mil? ¿Seis mil? Quien sabe pero son un chingo.
“Bours: a como vas, los responsables van a ser los niños…. ¡cárcel a los culpables!”
Ya se está en la confluencia de la Rosales y la Doctor Paliza:
¡A Palacio!! ¡A Palacio!!!, ¡A Palacio!!!
La marcha se enciende, ¿Qué pasa? ¿¿Qué pasa?? Dos motos tapan la bocacalle. Los reporteros gráficos se arremolinan. La maquinaria enviada por el Gobierno del Estado no evita que un contingente tome rumbo a palacio. La CTM le falla al Gobernador, Bárbara Gutiérrez le falla al gobernador. Un grupo de jóvenes pide que no se alcen contra Bours. La estrategia no funciona y ahí va un buen tumulto hacía la Plaza Zaragoza. Hasta acá, poco antes de llegar al correo, la marcha se descompone, quiere deslucir, avanza confusa y sorprendida.
Ya se ven los linderos de la Universidad. Están próximas a cumplirse dos horas de camino. Las velas encendidas aumentan. La madrina de Lían, una jovencita demacrada pero estoica, carga la foto de este en lo alto. Lían avanza como si ahí estuviera, Él ya no está, pero si marcha su madre, una mujer que no alcanza los cuarenta pero a cinco días de la muerte de su hijo parece de más años: Luce desvelada y pálida.
5 de Junio de 2009, repítanlo una y otra vez para que no se olvide nunca.
Frente a Palacio de gobierno se lanzan botellas y se maldice y retumba una consigna: asesino!!, asesino!!. El coraje de más de cien revienta contra el gobernador. Alejandro Pardo esta irreconocible y brota en cólera porque la marcha se le va de las manos, lo rebasa y se rasca su pelona como quien se encuentra en serio aprieto.
La otra parte de la marcha va tomando la plaza Emiliana de Zubeldía, toda la calle Rosales y las escalinatas del Museo y Biblioteca de la Universidad de Sonora. La plaza, desde el primer día de la tragedia luce, ese altar de cruces blancas que forman un triangulo. En medio algunos juguetes y las flores con aroma a muerte junto a la penumbra de varias veladoras.
¿Cinco mil? ¿Seis mil? ¿Siete mil?, ¿Quién los cuenta? ¿Dónde está la autoridad, donde? ¿Dónde el Estado y el orden? ¿Donde la respuesta y los expeditos resultados?
44 niños muertos gracias a la corrupción, a la negligencia, al desprecio, a la avaricia. 44 niños muertos, 44.
5 de Junio de 2009, repítanlo una y otra vez para que no se olvide nunca.
Pasó en Hermosillo cuando Felipe Calderón era el Presidente de la República, cuando Eduardo Bours era el Gobernador de Sonora y cuando Ernesto Gándara presidía la capital. ¿Quién responde? ¿Quién? ¿Por qué hasta que la muerte no alcanza, por que?

En la tienda hay, en la tienda hay
un periquito azul
entre 2 pajaritos
es muy popular ♫
y platicador
y tambien muy bonito ♫
buenos días
buenos días ♫
así nos saludaremos
buenas noches
buenas noches
así nos despediremos.

Sobre las escalinatas se van apilando las veladoras. Algunas se derriten y la cera cae ardiendo en el cemento como cayó el techo derretido en los cuerpos de esos niños y esas niñas.
5 de Junio de 2009, repítanlo una y otra vez para que no se olvide nunca.
El gigante edificio y el silencio. La plaza abarrotada y el silencio. La calle testa y el silencio.
De pronto una voz como un llamado. De pronto una voz como un reclamo. De pronto una voz como una rabia.
JUSTICIA!!, JUSTICIA!, JUSTICIA!!!!
Desde abajo, en la acera, se ven un teni y un huarache que ya no tienen dueño. Las veladoras le dan cobijo con un soplo de luz que se disipa.
JUSTICIA!!, JUSTICIA!, JUSTICIA!!!!
De nuevo las voces aisladas. La intentona por ahogar el descontento vuelve a la carga. Bárbara Gutiérrez hace su parte y arremete con todo contra el IMSS. Una gran manta la secunda y abajo a media calle, el líder de la CTM, Javier Villarreal se nota satisfecho: la trampa parece funcionar.
Un grito contra Bours los desconcierta y otra vez Bárbara Gutiérrez embiste contra el Seguro Social y pide que trasladen a los niños a Sacramento: Está jugando su rol, a eso la mandaron.
Pero el descontento les pasa por encima: en una esquina va metiendose a empujones esa manta ya deshilachada:
“Bours: a como vas, los responsables van a ser los niños…. ¡cárcel a los culpables!”.
Las cámaras de televisión y los flachazos no se hacen esperar y van por la mejor toma y el mejor ángulo. El grupo de jóvenes instruidos para la ocasión tratan de cubrirla. Hay jaloneos y de pronto aquello asemeja una asamblea sindical.
Pero de nuevo los incómodos: en el primer piso Ismael Ochoa, confeso panista, lanza balbuceos y alharacas que se va apagando poco a poco en medio de reflectores y micrófonos que le revolotean en la boca.
Oscar “El Pollo “Medina sobresale con su voz estridente.
Othoniel Ramírez ya no se ve.
¿Por qué de nuevo están aquí? ¿Por qué quieren conducir y enlodar desde el confort de su pereza cada movimiento? ¿Por qué no entienden que ya estorban? ¿Por qué no impera la prudencia?
La gente se va haciendo menos. El cansancio y la molestia parece que hacen mella.
¡¡Bárbara: bájate!! Se escucha de pronto y luego varias veces: ¡¡Bárbara: bájate!! ¡¡Bárbara: bájate!! ¡¡Bárbara: bájate!! Se multiplican las voces y la líder poco a poco se escabulle por la retaguardia como no queriendo pero termina por bajarse. Otro raund que pierde la estrategia de los asesores del gober.
En lo alto siguen los pesares ahora en un megáfono. Ya hay mucha menos gente. Antes devino uno que otro rezo y las fotos de los niños en lo alto y unos globos blancos hacia el cielo.
Una señora dde cabello cobrizo y alborotado explota su dolor por la muerte de su hijo y derrama su impotencia. Otra más se desgañita enfurecida y consigue la atención de los reporteros.
5 de Junio de 2009, repítanlo una y otra vez para que no se olvide nunca.
En el Boluvard la noche parece que va transcurriendo como siempre. O quien sabe.
5 de Junio de 2009, repítanlo una y otra vez para que no se olvide nunca.
En un acto desesperado, Alejandro Pardo toma la palabra y manifiesta su decepción por lo politizado de la marcha. Arremete contra un enemigo impersonal y recibe como respuesta el abucheo de algunos de los pocos que quedaban.
En su partida se detiene y discute acalorado con una mujer treintañera y con un pasado confuso que no escucha. Alejandro no se percata que de arriba ya le están replicando con el mismo tono y decide abandonar el lugar a paso largo mientras que atrás lo despide una rechifla.
5 de Junio de 2009, repítanlo una y otra vez para que no se olvide nunca.
Una voz perdida sugiere el día de la siguiente marcha. Esa voz consigue un consenso medio forzado.
La cera de las velas se va consumiendo rápido, así de rápido como se fue la vida de estos 44 niños.
5 de Junio de 2009 en Hermosillo Sonora: repítanlo una y otra vez para que no se olvide nunca.
Nunca.

Honor a quien honor merece...

Mi reconocimiento al escritor MIGUEL ÁNGEL AVILÉS CASTRO, único de su gremio, hasta ahora que ha abierto la boca respecto a los hechos criminales que nos arrebataron 44 bebés sonorenses. Qué desilusión, pero los intereses mezquinos, el temor de perder la bequita o a no formar parte del séquito del próximo gober, prevalecen por encima del que debiera ser el deber ético y moral del intelectual, el artista y el periodista: DENUNCIAR, dar voz a quienes no la tienen. Un abrazote, Miguel Ángel, a eso se le llama tener... tamaños

Perfeccionando el vacío

Por: EVE GIL
La reseña de libros, género atrapado entre el periodismo y la literatura, no solo es de los más subestimados, acaso también el más corrompido, considerado, erróneamente, pariente pobre del ensayo. En Vacío perfecto, que forma parte de la tetralogía Biblioteca del Siglo XXI, el escritor polaco Stanislaw Lem (1921-2006), muy a la manera de Borges, de quien se proclama deudor, explora las múltiples posibilidades del género. En el prólogo, firmado por el propio Lem, quien critica a Stanislaw Lem, en tercera persona, cuestiona el carácter innovador de su idea que retoma un recurso empleado por JL Borges y omite el hecho de que, si bien no se trata de una idea original, el autor la dota de características peculiarísimas. Además de exponer el contenido de las novelas y ensayos reseñados, esboza la personalidad de sus respectivos autores, sin ahondar demasiado en su biografía, cuidando acaso de que la reseña no pierda verosimilitud.
Cada reseña, sin embargo, sigue caminos diversos, desde la práctica algo tramposa de contar el libro en vez de analizarlo, lo que, por otro lado, permite al autor desarrollar un relato disfrazado de reseña, hasta centrarse en el análisis de la estructura del libro, como en el caso de Rien du tout, ou la consequence, de Solange Marriot, único de autoría femenina y que da margen a Lem para realizar algún comentario elaboradamente machista en torno al género de la autora: “(…) ¿El autor de la obra es una mujer? ¡Sorprendente! La tendría que haber escrito un matemático que se hubiera servido de su ciencia para examinar –y anatematizar- la literatura”. Novela sin personajes, en la que se detallan hechos que pudieron haber sucedido, pero no han sucedido o no sucedieron o no sucederán. “Libros imposibles” de algún modo; ejercicios de intertextualidad de los que se obtienen obras que pierden su punto de referencia original, caso de la delirante Les Robinsonades; o bien, retoman la idea de algún clásico de la literatura, como Gigamesh, de Patrick Hannahan, quien se propone repetir, más aún, mejorar la hazaña de su compatriota James Joyce, contemporaneizando un clásico de la literatura que, en el caso de Hannahan, será todavía más remoto que el Ulises, así como audaz el proceso de contemporaneizarlo, de tal manera que el Gligamesh queda exento de la letra “l” para aludir al término informático GIGA, conservando, no obstante, la esencia de la épica de que parte. Se satiriza aquí el afán de los escritores jóvenes por matar –simbólicamente- a sus ancestros, así como la inaccesibilidad de la que es objeto la nueva literatura gracias a sus afanes tecnologizantes, “novelas para máquinas”, las denomina: “(…) Algunos opinan que los libros escritos de este modo sólo son legibles para otra máquina de cifrado, puesto que no existe hombre capaz de abarcar mentalmente un océano semejante de hechos y sus relaciones (…)” (p. 61).Todos estos libros, sin excepción, ofrecen no solo rasgos innovadores, propios de una literatura que aún no existe pero pudiera estarse gestando justo hoy, también pistas para llevar a cabo tales empresas, como si en algún momento el autor hubiera planeado o soñado ejecutar estas obras, más aún, hubiera generado una suerte de plano de cada uno para volverlo tangible. Cada uno de sus autores imaginarios se mueve en distintos géneros literarios; cada libro es único, aunque el género más recurrente sea la ciencia ficción, o la ciencia y la ficción por separado pero misteriosamente indisolubles. En este sentido, Lem opta por conducirse en un terreno que le es familiar y acogedor. Así, entonces, aborda novelas como Sexplosion, de Simon Merrill, que desarrolla una sociedad inmersa en el ejercicio indiscriminado de la sexualidad, que termina por convertir la gula en tabú y las comilonas en pornografía, o Perycalipsis, de Joachim Fersengeld, que bien pudiera ser una reescritura bradburyana de un mundo temeroso de los libros pero que tolera la grafomanía como hoy se tolera, por ejemplo, a los fumadores.
Pero estas reseñas, incluyendo el último texto que no es reseña sino el discurso de un imaginario ganador del Nóbel de física, pueden llegar a ser terriblemente incisivas y críticas, no solo respecto a lo literario, sobre todo a lo científico y lo ético, al grado de considerar factible la conjetura de que las reseñas sean, además de relatos encubiertos, ejercicios de crítica literaria y social, como sería el caso del que considero el más apasionante relato de Vacío perfecto, donde el crítico Lem se ensaña de especial manera con Die Kultur Als Fehler, de Wilhelm Klopper, en el que se plantea la posibilidad de que cada destino esté construido con base en una serie de casualidades, muchas veces descabelladas, que se remontan a tiempos inmemoriales; la explicación científica de esa teoría doméstica que sugiere que todos nacemos predestinados para algo específico, que nuestra existencia no es en lo absoluto casual. En varios casos, como en la crítica del libro Non serviam, de Arthur Dodd, se toca el espinoso tema de la ciencia enfrentada a la teodicea; la existencia misma de Dios, respecto a la cual Lem exhibe el agnosticismo propio de quienes pugnan por mirar más allá de las estrellas: ¿hasta qué punto el hecho de ser “imagen y semejanza” del Creador habilita a los seres humanos para emprender su misma hazaña?, y Lem no refiere al manido asunto de la clonación –nada en Lem es manido-, sino a la posibilidad de dotar de alma e intelecto a “personoides”, que, creo entender, son lo que por hoy denominamos “avatares”, seres creados con sofisticados softwares y que, como nosotros, quedarán a merced de los caprichos de un “Dios” al que intuyen pero no pueden jurar que existe. En fin, Vacío perfecto es un estuche de sorpresas, genuina caja de Pandora que incitará al lector a reflexionar sobre temas de suyo incómodos pero que el autor realiza el milagro de volver divertidos, ¡ojo!, sin aligerarlos en lo absoluto.

Vacío perfecto
Stanislaw Lem
Impedimenta
Madrid, 2008
320 pps

Plafón en llamas

CARTA A EVE.

SOY SINALOENSE, RADICADO EN QUERETARO. EN VARIAS ETAPAS DE LA VIDA HE VIVIDO O TRABAJADO EN SONORA, POR ELLO PUEDO AFIRMAR QUE NO HAY SONORENSES DE SEGUNDA, TODOS SON DE PRIMERA Y COMO TALES MERECEN Y DEBEMOS EXIGIR QUE SEAN TRATADOS.

LA MAYORIA DE LOS BEBES MURIERON ABRAZADOS POR EL PLAFON EN LLAMAS Y ALGUNOS ENVENENADOS POR LOS HUMOS TOXICOS, LA RAZON DE ESTAS MUERTES ES FUNDAMENTALMENTE POR RAZONES FINANCIERAS, EL ARRENDAR UNA BODEGA PARA ALMACENAR A 160 PRODUCTIVOS BEBES, LOS CUALES MES A MES GENERAN ABULTADOS INGRESOS, POSIBLEMENTE TIENE UN COSTO DE $ 15,000.00 PESOS MENSUALES, MAS LA INVERSION DE PINTAR BONITA LA BODEGA, CON PAJARITOS Y ANIMALITOS Y OCULTAR EL FEO TECHO DE LAMINA CON UN COSMETICO Y CRIMINAL PLAFON.

SI SE HUBIERA RENTADO UN EDIFICIO PARA RESGUARDAR A LOS MISMOS 160 BEBES, EL CUAL CONTARA CON TODAS LAS NORMAS DE SEGURIDAD Y ESPACIOS QUE EXIGE LA SEGURIDAD SOCIAL, EMPEZANDO CON PAREDES Y TECHOS SEGUROS, AREAS DE DORMITORIO, DE CANTOS Y JUEGOS, COCINA, COMEDOR ETC., LA RENTA POSIBLEMENTE SERIA ALREDEDOR DE $ 80,000.00.

POR LAS RAZONES FINANCIERAS ANTES CITADAS, SE DIO LA TRAGEDIA DE HERMOSILLO QUE HA HORRORIZADO A ESTE PAIS; UNA VEZ MAS LA MAS NOBLE DE LAS RESPONSABILIDADES QUE ES EL SERVIR A TUS SEMEJANTES SE PROSTITUYE Y TERGIVERSA, EL IMSS COBIJA TODOS LOS DIAS A LOS MAS VULNERABLES DE NUESTROS COMPATRIOTAS, LAS GUARDERIAS DEL IMSS SON UN EJEMPLO DE PROFESIONALISMO Y AMOR POR LOS NIÑOS EN EL PERSONAL QUE EN ELLAS LABORAN, LAS INSTALACIONES SON AMPLIAS, VENTILADAS, SEGURAS, PERO..................INSUFICIENTES.

EL PROBLEMA EMPIEZA COMO SIEMPRE EN LA NEGLIGENCIA CRIMINAL POR EL TRAFICO DE INFLUENCIAS QUE A LO LARGO Y A LO ANCHO DEL PAIS OTORGA CONTRATOS A LOS COMPLICES, A LOS CUATES, SE PAGAN FAVORES EN CAMPAÑAS ETC.

EL EMPRESARIO AL QUE SE LE ENTREGA EN CUSTODIA LA SALUD Y LA VIDA DE NUESTROS NIÑOS, DEBE DE SER CALIFICADO PROFESIONAL Y MORALMENTE, DOCTORES, EDUCADORAS,, NUTRIOLOGOS, ENFERMERAS ETC., EN EL CASO DE HERMOSILLO SE REFLEJA CLARAMENTE EL TRAFICO DE INFLUENCIAS AL DARLE EL CONTRATO A LOS CUATES Y LA NEGLIGENCIA CRIMINAL EN PERMITIRLES OPERAR EN LAS CONDICIONES QUE PROPICIARON LA MAGNATRAGEDIA.

EL IMSS PAGA BIEN A LAS GUARDERIAS QUE CONTRATA, LAS CORRUPTELAS SON LAS RAZONES DE QUE NO SE CUMPLA CON LA NORMATIVIDAD QUE LAS RIGE, POR ELLO, LA MUERTE DE 44 NIÑOS SONORENSES SON 44 CRIMENES, CRIMENES POR NEGLIGENCIA, CRIMENES POR OMISION, NO SE NECESITA UNA COMISION, NI SER UN BRILLANTE DETECTIVE PARA ENCONTRAR A LOS CULPABLES, LOS CULPABLES SON LOS OPERADORES QUE SE BENEFICIABAN CON LA GUARDERIA Y SUS COMPLICES QUE LES DIERON EL CONTRATO Y LOS SUPERVISABAN..........PARA QUE TANTO PUTO BRINCO ??? el suelo esta muy parejo.

EN OTRO TENOR, ...CUANTAS GUARDERIAS DEL IMSS O DEL ISSTE O PARTICULARES SON UNA BOMBA DE TIEMPO? COMO EN HERMOSILLO.
POR QUE NO CONTRATA EL CONGRESO DE LA UNION A 32 DESPACHOS ESPECIALIZADOS EN LA MATERIA, QUE AUDITEN EN LOS 32 ESTADOS..?

UTILICEMOS BIEN NUESTROS RECURSOS, EN LUGAR DE GASTAR EN LA BASURA ELECTORAL QUE TAN CARA E IMPRODUCTIVA ES PARA NUESTRA NACION.

EVE, DESDE LA RABIA Y EL DOLOR, TE MANDO UN ABRAZO SOLIDARIO A TI Y A SONORA.

ALFREDO AVILES AGUERREBERE

Carta abierta al Gobernador Constitucional del Gobierno de Sonora, Lic. Eduardo Bours Castelo

Estimado Lic. Bours:
Aunque me dirija exclusivamente a su persona, esta carta incluye a todos los ciudadanos de Sonora, de la república mexicana y del mundo entero que experimenten la misma mezcla de dolor, rabia, frustración e impotencia de quien esto escribe.
Resulta contradictorio que a las pocas semanas de que su Estado, que es también el mío, se sumó a la ignominiosa ley que penaliza como asesinas a las mujeres que, por alguna razón –que no cualquier razón, pues las mujeres no suelen abortar por deporte ni por placer-recurren al aborto, se suscite una tragedia de las dimensiones de la acaecida el pasado viernes 5 de junio de 2009 en la ciudad de Hermosillo, en la que la mayoría de las víctimas resultaron ser bebés cuyas edades oscilan entre los 3 meses y los 3 años.
Qué curioso: un Estado empeñado en castigar a mujeres a las que considera homicidas de sus propios hijos –argumento del todo absurdo para cualquiera que tenga elementales conocimientos de medicina-, abandona a su suerte a las madres que perdieron a sus hijos en el incendio de la guardería ABC, incendio que, como es ya del dominio público, no fue accidental sino provocado por una cadena de negligencias que parten del nulo interés de quienes pretendieron negociar con las necesidades de las madres trabajadoras, a quienes ni su gobierno –priísta- ni ninguno de los gobiernos panistas que optaron por penalizar el aborto, provee de las condiciones más elementales para asegurarle bienestar a sus hijos, como sería el acondicionamiento de guarderías GRATUITAS, perfectamente equipadas y provistas de elementos tan obvios como un extintor y salidas de emergencia estratégicamente ubicadas.
Cuando me enteré de que la guardería ABC era en realidad un bodegón donde se improvisaron cunitas y sillitas para, a partir de este símil de guardería, lucrar con las necesidades de las madres trabajadoras –en tiempos de crisis como los actuales, ninguna mujer puede permitirse el lujo de dedicarse exclusivamente a sus hijos, como usted comprenderá-y que este bodegón con cunitas y sillitas, rodeado de materiales altamente flamables como pueden serlo los muros de tabla roca y los archivos muertos, me pregunté, como creo se preguntaron muchos mexicanos, de qué sirve pagar tantos impuestos, si encima de que se les cobra el servicio a las madres de familia, cosa a todas luces anómala tratándose de una guardería subrogada por el IMSS, no se les brinda a sus hijos las mínimas condiciones de bienestar y seguridad.
Tengo entendido que todo parte de un decreto presidencial que vuelve factible la posibilidad de que cualquier persona, no importando sus antecedentes ni nivel educativo, pueda convertir su propia casa, incluso un bodegón inmundo, en una guardería donde depositar a nuestras criaturas mientras realizamos nuestra contribución a la sociedad con nuestro trabajo. Eso, de entrada, es una canallada. El gobierno debiera asumir su responsabilidad de asegurar el bienestar de los hijos de las trabajadoras con edificios o casas apropiados para tal objetivo, así como garantizarnos que quién se hará cargo del cuidado de nuestros hijos será personal especializado para tal fin. A cambio, vulnerabiliza todavía más la situación de las madres trabajadoras dejándolas a merced de cualquier “buen samaritano” que, en el mejor de los casos, no incurrirá en maltratos físicos, psicológicos o sexuales contra los niños cedidos a su cuidado.
Como suele suceder, tuvo que acontecer esta desgracia… tuvieron que perecer 44 pequeños mártires, sin contar a aquellos que sobrevivirán con graves quemaduras y un trauma psicológico acaso irremediable, para que la sociedad volteara a vernos a las madres trabajadoras y a nuestros hijos, y cayera en cuenta de que en este país somos precisamente nosotros, madres e hijos, la clase más vulnerable, más pisoteada, más segregada de este gobierno que, ¡oh ironía!, considera asesinas a las mujeres que recurren al aborto, aún si la concepción ha sido producto de una violación o si su vida corre peligro.
Nada devolverá a las madres huérfanas –porque los padres también podemos quedar huérfanos de hijos-la sonrisa de sus bebés… nada en este mundo logrará consolarlas por el resto de sus jóvenes vidas. Nada que hagamos devolverá la alegría a las madres de los niños que resultaron con quemaduras de tercer grado y quizá vean transcurrir su infancia sin juegos. Nada, absolutamente nada.
Aún así, el Estado de Sonora… el pueblo de México, EXIGE se haga justicia a quienes todo lo perdieron gracias a la irresponsabilidad y afán lucrativo de políticos y empresarios que están detrás de esta aberrante circunstancia. Personajes que, por increíble que parezca, tienen hijos pequeños, como sería el caso de la propietaria del “inmueble”, la señora SANDRA TÉLLEZ NIEVES y su esposo, ALFONSO ESCALANTE HOEFER, SUBSECRETARÍO DE GANADERÍA DEL ESTADO DE SONORA. Estoy completamente segura de que sus hijos no se asomaron ni por error a la “guardería” de la que sus padres eran orgullosos propietarios, porque como suele ocurrir con personas de esta calaña, solo la vida de los de su clase o los de su familia posee un valor. Los demás solo les somos útiles cuando se encuentran en campaña.
Por supuesto, también a todos aquellos que hicieron posible la tragedia, empezando por el ECONOMISTA DANIEL KARAM, director del Instituto Mexicano del Seguro Social, quien convenientemente se hizo ojo de hormiga ante las evidentes inconsistencias del bodegón que operaba como guardería, a quien el señor Calderón, mínimo, debiera cesar de su cargo y sustituirlo por un MÉDICO.
Todos los involucrados con la tragedia, los propietarios y los que aportaron los permisos para el funcionamiento de la “guardería”, es decir, los cómplices de estos, deben hacerse cargo de los gastos médicos y educativos de los niños sobrevivientes hasta que cumplan dieciocho años, ya que, en este país que trata como delincuentes a las mujeres que abortan, resulta casi imposible visualizar a tantas señoras de la alta sociedad y distinguidos esposos puestos tras las rejas. Es lo mínimo que podría esperarse.
La sociedad sonorense espera que Usted haga justicia, que les garantice que las víctimas de esta tragedia sean compensadas en lo básico, que quienes están detrás de estas anomalías no abandonen su administración como Poncio Pilatos. Puedo asegurarle que los sonorenses no les permitiremos lavarse las manos tan fácilmente
Atentamente
EVE GIL
Escritora y periodista sonorense

Cartas de amigos sobre la peor tragedia en este país trágico

Dr. Manuel Alberto Santillana
escritor y médico

Querida Eve Gil:

Pues sí, esto se puso cabrón. Hay un clima de tristeza y consternación en toda la ciudad. No se habla de otro tema y poco a poco van teniendo nombre e historia los seres perdidos, los niños quemados. te paso mis reflexiones y comentarios sobre esto, hoy domingo de madrugada que se me fue el sueño.


1. Mi hijo, que es el jefe de mantenimiento y conservación de una empresa, un call center de telcel, nos comentó hoy, que comíamos en familia juntos, que una compañera de su trabajo fue una de las afectadas. Sus dos hijos estaban en la guardería. Salió de trabajar a las 15.45 horas, el incendio fue a las 15 horas. En poco más de tres cuartos de hora cambió por completo su vida. Una chavala de 22 años, perdió a un hijo de 6 meses, quemado, y una niña de 2 años y medio se encuentra hospitalizada, quemada en el 70% de su piel. Difícil será que se salve, ojalá. Una morrita de 22 años que gana 2 mil pesos a la quincena y para quién la guardería es fundamental y a la que tiene derecho. Una mujer joven que pierde casi toda esperanza de vida, en unos segundos.


2. Es increíble la vileza de las televisoras locales. Una es filial de televisa, Canal 12, y la otra es la del gobierno del estado, TELEMAX. Se la han pasado lucrando con el dolor de las familias. Han mantenido una permanente información desde el lugar donde fue el incendio, afuera de los hospitales públicos -no de los privados-, en las casas de los deudos o afectados. Para mi gusto un abominable uso de la información. Además el viernes, el día del incendio, como sucedió con TELEVISA en el temblor del 85 en el DF, transmitieron en total desorden. Estas dos televisoras locales transmitían lo que les caía, todo desorganizado y sin sentido, influyendo en el temor de la gente. Lo mismo lo que un taxista les dijo que había llevado unos niños quemados a un hospital, que la información en vivo del gobernador, que pedir sangre a la comunidad para los hospitales, que el número de los tanatólogos locales, etc etc. Una desmadre que influyó más, todavía, en lo consternado del ambiente. Y hoy le han seguido, con el chantaje emocional.


3. Han estado comenzando a circular algunos emails sobre quién es el culpable, sobre que le van a echar la culpa al IMSS. Diciendo que los dueños de la bodega donde estaba la guardería eran primos o parientes de un candidato del PRI, medio parientes de o conocidos del gobernador. etc etc. Yo lo que veo aquí es aprovechar esto para compensar la guerra política electoral entre el PRI y el PAN por la gubernatura del estado. En TELEMAX señalan que la guardería se le dio autorización para iniciar en tiempos del presidente municipal, X, que era del PAN. A la media hora mandan por email un mensaje anónimo donde señalan que el fuego se inició en una bodega que colinda pared con pared con la guardería, donde estaban ordeñando gasolina a los carros del gobierno del estado para pasársela a los de la campaña del candidato del PRI. O sea, les vale madre la tragedia o mejorar la seguridad de las guarderías, se trata de el poder por el medio que sea.


4. Pero esencialmente, mira, el asunto es que esto no puede verse fuera del contexto de una política neoliberal seguida por las administraciones panistas y priístas de los últimos 25 años. Cuyo elemento de restricción de gasto público y "finanzas sanas" está por encima del bienestar de los ciudadanos. ¿Cuánto es el presupuesto asignado al IMSS en guarderías?, ¿Es el necesario, es suficiente, cubre todo lo referente a capacitación, seguridad y recursos?, ¿Cuánto se ha asignado de capacitación, seguridad e higiene e incremento de personal de guarderías del IMSS?, ¿Cuánto le han invertido los municipios a la seguridad e higiene laboral, a la seguridad de las empresas, a los planes de contingencias, a la coordinación entre dependencias de salud y seguridad social?, ¿Cuánto se han coludido las administraciones federales, estatales o municipales con los empresarios para no invertir en seguridad e higiene, o para perdonarle mejoras necesarias, o para hacerse patos ante evidentes condiciones inseguras?, ¿Cuánto ha transado la dirección del sindicato del IMSS con la directiva de este instituto, para no mejorar las condiciones de salud e higiene de sus trabajadores?.


5. Terriblemente yo adivino un desenlace ya conocido. El del chivo expiatorio. Todo será al final un "error humano" y sacrificarán a alguna de las tres encargadas de las guarderías del IMSS de la subdelegación Hermosillo. Por cierto, camaradas mías y personas tremendamente comprometidas, muy profesionales y trabajando al estilo IMSS. O sea, tres personas para 80 o 120 guarderías, por decir algo, sin recursos, sin apoyo y solicitándoles el informe "completo" cada mes. El Municipio y el gobierno estatal seguirán consternados, pero no harán ninguna inversión en seguridad e higiene; la investigación del evento arrojará un "error humano" del IMSS, no de la bodega aledaña donde comenzó el incendio; y a nivel federal la administración seguirá muy cuidadosa de no caer en déficit presupuestal, de no desbalancear el gasto público, dicho en otras palabras, de no invertir en seguridad e higiene en México.

Te mando un abrazo
Manuel Santillana PhD
Sara Morales Miranda
Escritora

“¡Ay! de estos días terribles….Asesinos del mundo!!!”
No hay más que decir de tanto dolor, de tanto duelo. Duelo que no es sólo de los deudos, sino de quienes llevaremos en nuestro corazón las vidas breves de esos niños y sus muertes eternas.
Resultados económicos, eficiencia presupuestal , esos son los criterios que los condenaron a muerte.
¿Acaso no es responsabilidad del Estado apoyar a las madres trabajadoras que nos hemos visto precisadas a dejar a nuestros niños en las guarderías, para ir, día a día al trabajo?
¿Acaso las mujeres no somos parte del motor de la economía que mueve a este país?
Quienes hemos elegido ser madres trabajadoras, hemos elegido producir, crear y además preparar mamilas y contar cuentos.
En la tragedia de Hermosillo todas las madres mexicanas sufrimos, porque los niños muertos, también son hijos nuestros.
Quienes hemos dejado a nuestros hijos en la mañana, con la certeza de que al salir del trabajo encontraremos sus caritas sonrientes al ir recogerlos, sabemos lo que deben sufrir las madres de Hermosillo.
Esta organización social injusta ha matado a nuestros niños y es nuestro derecho reclamar y demandar justicia.
No sólo para que se castigue a los responsables, sino para que podamos ir tranquilas a trabajar, sabiendo que los impuestos que pagamos, se convertirán en bienestar para los nuestros, ellos, los más vulnerables, nuestros niños.
Sara Morales Miranda

Sara

Sara Morales Miranda
Cuernavaca, Morelos, México

¿Me enojo o no me enojo?

Si me hubieran preguntado si querría estar incluida en una antología titulada "La hermana de Shakespeare", no lo habría pensando dos veces para decir que sí... sin embargo nadie me preguntó mi opinión... tampoco me preguntaron qué texto de mi autoría querría aportar... y ahí toy (me pregunto si estas cosas tan extrañas solo suceden en este país)

JESÚS Rodelo y Dina Grijalva. Foto: El Sol de Sinaloa
El Sol de Sinaloa
28 de mayo de 2009
Culiacán, Sinaloa.- 16 escritoras del Noroeste de México son lanzadas a la palestra de las letras posmodernas, a través del libro "La hermana de Shakespeare", un libro de Jesús Manuel Rodelo que recobra las voces más representativas de la narrativa femenina en esta región. Intrigado por la poca publicación de textos escritos por mujeres, Rodelo desarrolló durante cuatro años una investigación en los estados que forman el noroeste del país. La calidad y la perspectiva de género fueron el hilo conductor para seleccionar el material en una región geográfica, social y culturalmente tan homogénea. La maestra Dina Grijalva, académica de la Facultad de Letras de la UAS, expresó que "La hermana de Shakespeare" se convierte en una obra fundamental para elaborar la cartografía de las narradoras de todo el país. Las compiladas son escritoras con trayectoria, que han obtenido premios nacionales y poseen una obra de excelente calidad: Luisa Melo de Remes, Julieta González Irigoyen, Rosina Conde Zambada y Regina Swain de Baja California; Estela Davis y Cecilia Rojas de Baja California Sur; Enriqueta Parodi, Sonia Sotomayor, Emma Dolujanoff, Armida de la Vara y Eve Gil de Sonora; Inés Arredondo, Glafira Rocha, Acela Bernal, Aleyda Rojo y Ruth Sánchez Morales de Sinaloa. Los textos incluidos en el libro, muestran que la mujer es un ente activo en la narrativa, que existe una voz femenina en la literatura mexicana, que la mujer se representa a sí misma en la narración. Son escritoras comprometidas con su oficio, que elaboran estructuras complejas y abordan temáticas interesantes y problemáticas sociales. La publicación de "La hermana de Shakespeare" se debe al apoyo del Consejo Ciudadano para el Desarrollo Cultural Municipal de Culiacán, y puede conseguirse un ejemplar de obsequio en el Instituto Municipal de Cultura (Escobedo y Obregón, Edificio Marisa, 2do. Piso).

Teodoro, estoy contigo...

Casi nunca compro la revista Proceso. Este lunes la adquirí porque me interesó un reportaje sobre los hechos de Tiananmen en 1989 que tienen relación directa con mi nueva novela... pero antes de llegar al origen de mi interés, me topo con un reportaje de Columba Vértiz de la Fuente sobre la situación actual -y deplorable- de la SOGEM, donde, entre otras cosas, se menciona el despido injustificado del director de la Escuela de Escritores, Teodoro Villegas, tras acumular nada menos que 22 años de docencia dentro de la citada institución.
Me sumo a la indignación manifiesta por los escritores citados por Columba Vértiz, entre otros, Verónica Murguía, Aline Pettersson, Guillermo Vega y Víctor Ugalde. Yo no pertenezco al profesorado de la Escuela de Escritores de la SOGEM, con sede en Coyoacán, pero he colaborado para su, llámemosle, sucursal en Puebla, razón por la cual he tenido oportunidad de tratar con Teodoro, del que solo tengo cosas buenas qué decir, empezando por lo profundamente que me tocó su manifiesta preocupación respecto a la situación de los escritores en México y procurarles a los profesores las mejores condiciones de trabajo posibles. Todo esto sin contar su genuina entrega a la enseñanza de la escritura.
No tengo el ¿gusto? de conocer a la hoy directora general de la SOGEM, una señora de nombre Lorena Salazar, quien por cierto sustituyó nada menos que a Víctor Hugo Rascón Banda (qepd) y que, conciden todos los profesores entrevistados por Columba Vértiz, pretende convertir la SOGEM en una escuela de escritores para telenovelas de Televisa. Independientemente de que buena falta le harían escritores talentosos a la mencionada televisora, considero que no se vale actuar en perjuicio de los escritores que, contrario a los libretistas de churronovelas, no se van por la finta de la obtención de dinero fácil -cualquiera puede escribir los ridículos parlamentos de las telenovelas, no se necesita ni asistir a la escuela regular para conseguirlo-sino que obedecen a una vocación artística que, al parecer, no tiene la menor importancia para esta señora Salazar que, por cierto, no ha publicado un solo libro pero, eso sí, muy panista ella, obedece a criterios mercantilistas propios de los tiempos que vivimos los mexicanos... tan lejos de Shakespeare y tan cerca de Emilio Azcárraga Jean.
Carta de renuncia de otro afectado, Ramón Obón, aquí